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“Aunque esta zona esté contaminada, que lo está, ahora mismo estos bichos viven mucho mejor sin nosotros.” (Lucio).
Tras un accidente nuclear, las zonas de exclusión son invadidas por fauna y flora. A pesar de los altos niveles de radiación del área, la falta de intervención humana tras la evacuación hace que los animales salvajes proliferen dentro de los parámetros. Es entonces cuando el ecosistema se modifica: fauna y flora coexisten sin la mano del ser humano y crean su propio hábitat. Los científicos llevan años investigando los riesgos de estos animales de padecer mutaciones o enfermedades debido a los altos niveles de radiación, pero siguen sin encontrar un consenso al respecto.

Control animal en Chernóbil

En Chernóbil se creó una zona de exclusión de más de 2600 metros cuadrados a la que la población no tenía acceso. Fue allí donde se formó un nuevo ecosistema donde coexisten, entre otros, jabalíes, lobos, alces, osos, linces y zorros. Junto a ellos se han encontrado pequeñas manadas de animales poco comunes o, incluso, en riesgo de extinción como la del lince europeo, el oso pardo europeo, el caballo de Przewalski o el bisonte europeo [1] .

Pese a desconocer las causas y los efectos de las mutaciones, sí está confirmado que estos animales se reproducen menos de lo normal y que la mortalidad es más alta. Sin embargo, animales como el zorro se encuentran siete veces más presentes que en hábitats similares sin radiactividad[2]. Los científicos afirman que esto se debe a la falta de acción humana en la zona[3].

Control animal en Fukushima

Pese a que en Fukushima la zona en la que se expandió la radiactividad fue de 60 kilómetros y en Chernóbil de 500km [4], el radio de fauna y flora afectado fue mayor en Japón. Debido a esto y al poco tiempo que ha transcurrido desde el accidente, aún es difícil valorar los daños que está sufriendo la fauna terrestre y marina de esta zona asiática[5]. Se han realizado estudios concretos sobre especies que sí presentan modificaciones y gran parte coinciden en presentar daños genéticos y aumento de las tasas de mutación. Sin embargo, estas variaciones genéticas se pueden atribuir a un proceso de adaptación a la radiactividad.

Entre las especies que presentan mutaciones reseñables destaca la mariposa “Pseudozizeeria maha”, que presenta un tamaño menor, un crecimiento más tardío, aparición de anormalidades morfológicas y una elevada tasa de mortalidad. Además, existe un decrecimiento de la población de aves, algunos insectos y cigarras.

Los jabalíes también son un ejemplo de la falta de control animal que se ha presentado en Fukushima. Estos animales han abandonado las montañas y se han asentado en pueblos como Namie, que se encontraba en la zona y llevaba seis años deshabitado. La agresividad de estos jabalíes[6] y la intención actual de los exiliados de volver a sus casas hace que grupos de habitantes traten de matarlos.

La fauna marina también ha sufrido modificaciones tras la catástrofe de Fukushima[7]: el pescado y el marisco se ha visto afectado por el cesio que contaminó el agua de los ríos. Esto ha generado problemas en el comercio de la zona que, si no se controlan de forma correcta, podrían afectar a la cadena alimenticia.

Referencias

  1. National Geographic - Animals rule Chernobyl three decades after nuclear disaster.
  2. National Geographic - El zorro y el gran emparedado.
  3. National Geographic - Chernóbil y otros lugares donde la fauna prospera sin personas.
  4. BBC - Fukushima un años después, ¿en qué se parece a Chernóbil?
  5. ABC - Los gravísimos efectos de la radiación de Fukushima en la flora y la fauna.
  6. El País - Los jabalíes salvajes se adueñan de Fukushima.
  7. Greenpeace - Greenpeace denuncia mutaciones en flora y fauna de Fukushima.
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